Resulta que después de pasar decenas y decenas de Bhs de las miticas por mis manos se me juntaron dos un tanto especiales.
Una por ser de las primeras, de los 70. Proviene de algún pueblo de Burgos. Un claro ejemplo de que el clima de la meseta es el mejor para conservar este tipo de trastos. Después de 4 décadas todavía conserva sus cromados originales, las roscas van a la primera y los rodamientos no cantan. Y aunque está a falta de sus pilotos y algún rascazo, solo ha bastado un par de cables de freno con sus fundas, un cambio de neumáticos, unas friegas con el nanas y un poco de grasa. Y listo!, diselo tu a una Decathlon "Made in Shangai" dentro de 40 años.
Y otra que proviene del norte de Lugo... si de al lado del mar, el salitre, el óxido...
La vi a las puertas de un punto limpio, recién salida después de a saber cuantos años en algún "palleiro". Estaba junto a su compañera de color rojo que estaba en un estado mucho más grave y no pudo contarlo. A día de hoy una fundición muy conocida de Gijón ya la habrá tratado. Seguramente era la que estaba mirando a la puerta o a la cara norte de su guarida, allí donde se forma el musgo.
Esta superviviente de mediados de los ochenta lo tiene jodido también. El oxido ha acabado con todos sus cromados, apretar un radio no es posible así como no es fácil jugar con sus otras roscas.Y lo peor: va ser difícil buscarle un nuevo dueño que le perdone su actual estética y le ponga zapatas más a menudo (al no tener cromado las llantas, se desgasta la goma contra el hierro oxidado).
Así que como andar anda, Ó CARALLO, me la quedo. Le he puesto los cables de frenos, la he ajustado lo posible, grasa y via. Si algún día me aburro me hago el camino de Santiago en ella, tal como está sin sacarle sus maravillosas telarañas. De la misma manera que de niños haciamos saltos y "piques podres" con las Bh que encontrabamos en escombreras o nos daban las viejas del pueblo.
Lo primero que le llama a uno la atención de la antigua son los maravillosos racores y la insignia-escudo Bh. También los guardabarros más "sesenteros", diferentes tipos de manetas, pedales, y lo más chocante en las de esta época: su sistema de plegado.
Pero lo más a agradecer es lo que genera uno de los problemas en su posterior gama. El tornillo que fija el manillar y la potencia a la vez: En las primeras puede uno apreciar que van por separado, así que el ostión por manillar flojo (o con muescas gastadas) al bajar el bordillo en este caso es más dificil:
Una por ser de las primeras, de los 70. Proviene de algún pueblo de Burgos. Un claro ejemplo de que el clima de la meseta es el mejor para conservar este tipo de trastos. Después de 4 décadas todavía conserva sus cromados originales, las roscas van a la primera y los rodamientos no cantan. Y aunque está a falta de sus pilotos y algún rascazo, solo ha bastado un par de cables de freno con sus fundas, un cambio de neumáticos, unas friegas con el nanas y un poco de grasa. Y listo!, diselo tu a una Decathlon "Made in Shangai" dentro de 40 años.
Y otra que proviene del norte de Lugo... si de al lado del mar, el salitre, el óxido...
La vi a las puertas de un punto limpio, recién salida después de a saber cuantos años en algún "palleiro". Estaba junto a su compañera de color rojo que estaba en un estado mucho más grave y no pudo contarlo. A día de hoy una fundición muy conocida de Gijón ya la habrá tratado. Seguramente era la que estaba mirando a la puerta o a la cara norte de su guarida, allí donde se forma el musgo.
Esta superviviente de mediados de los ochenta lo tiene jodido también. El oxido ha acabado con todos sus cromados, apretar un radio no es posible así como no es fácil jugar con sus otras roscas.Y lo peor: va ser difícil buscarle un nuevo dueño que le perdone su actual estética y le ponga zapatas más a menudo (al no tener cromado las llantas, se desgasta la goma contra el hierro oxidado).
Así que como andar anda, Ó CARALLO, me la quedo. Le he puesto los cables de frenos, la he ajustado lo posible, grasa y via. Si algún día me aburro me hago el camino de Santiago en ella, tal como está sin sacarle sus maravillosas telarañas. De la misma manera que de niños haciamos saltos y "piques podres" con las Bh que encontrabamos en escombreras o nos daban las viejas del pueblo.
Lo primero que le llama a uno la atención de la antigua son los maravillosos racores y la insignia-escudo Bh. También los guardabarros más "sesenteros", diferentes tipos de manetas, pedales, y lo más chocante en las de esta época: su sistema de plegado.
En las primeras Bhs plegables bastaba con unas bisagras y sacar la llave que hacía de pasador para plegarla.
En las "ochenteras" el sistema varió a los tubos del chasis que giraban abrazados uno por el otro y que se apretaban con un tornillo pasante, como una abrazadera.
Pero lo más a agradecer es lo que genera uno de los problemas en su posterior gama. El tornillo que fija el manillar y la potencia a la vez: En las primeras puede uno apreciar que van por separado, así que el ostión por manillar flojo (o con muescas gastadas) al bajar el bordillo en este caso es más dificil:
(Observese diferencia de óxido)
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